¿Qué hora sería? Sputnik arqueó la ceja y con un somnoliento destello verde acertó a leer el reloj de la pared: las seis y media. "Qué contrariedad", pensó para sus adentros. Bostezó un par de veces. "Con lo bien que se está aquí...". Con litúrgica repetición se puso en pie, arqueó el lomo y luego lo estiró, acompañando primero con las patas delanteras y luego con las de detrás. Notó, al salir de la pequeña cama de terciopelo, un bufidito tras de sí, y comprendió que no había sido lo suficientemente sigiloso. Se dio la vuelta, ella lo miraba. Estaba apoyada sobre el costado derecho, enroscada sobre el hueco que hasta hace un momento él ocupaba, con los ojos entreabiertos y una mueca placentera dibujada en su dulce y felina boca. Era una preciosa gata de color miel, con tres atigradas rayas simétricas en la frente y unas manchas rosadas en cada uno de los lados del cuello. "¿Dónde vas, pichón?". Por más que se repetía, la escena aún era motivo de desacuerdo. Sputnik eligió las palabras con astucia. "Fíjate, se me ha hecho tarde, porque otros días a esta hora ya me he marchado. Se está tan bien a tu lado... Adiós muñeca, nos vemos mañana". "Nooooooooooo, quédate un poco más". Su erótico ronroneo le erizó a sputnik todos y cada uno de los pelos del espinazo. "Nena, no tienes final. Sabes que tengo que estar en casa cuando él vuelva. Se pone muy nervioso si me busca y no me encuentra. Es peligroso que descubra la puerta". Intentaba sonar convincente. "Pero pichoncillo mío, hoy hace sol, seguro que se entretiene por ahí tomando una cerveza". Sputnik resopló. Su cola semierguida se movía espasmódicamente de izquierda a derecha, con golpes rápidos y acompasados. El olor que emanaba de las glándulas de su gatita era tentador, pero él era un gato responsable y estaba decidido a marcharse. "Mira muñeca, ya sabes lo que hay. Me quedaría contigo pero tengo que estar en casa. Además, me has dejado dolorido con ese roce tan rico que tú tienes". Había una sonrisilla viciosa en su boca mientra decía esto. "Tengo más, tigretón... ven y lo verás", contestó ella juguetona. "Definitivamente no tienes remedio. Adiós". Ella suspiró y se resignó a otra noche de calenturienta soledad. Con un giro perezoso colocó su cuerpo panza arriba, y comenzó a lamer los costados de su esponjosa tripita.
Sputnik salío de la estancia con pensamientos morbosos, recordando las muchas posturas distintas en las que había hecho el amor aquella tarde. Se había puesto las botas, era el puto gato con botas. Era muy afortunado y no se podía arriesgar. Sí, era un incordio llevar una doble vida. Sí, preferiría una situación más normal en una casa familiar con su gatita e incluso algún humano más si fuera necesario. Pero el capitán era un tío de ley, algo estricto pero con corazón, y no se podía quejar de cómo le cuidaba. Le daba muchos mimos, y eso para sputnik era casi tan importante como el sexo y la comida. Sabía que el muy gruñón no aceptaría verle aparecer un buen día de la pata de su panterilla, rogándole acarameladamente que aceptara duplicar el presupuesto alimentario y limpiar el doble de pises y cacas. No iba a funcionar, por más que se pasara una semana entera refrotándose entre sus piernas. Era por eso que había decidido mantener la puerta en secreto. Ayudaba el hecho de su oscura ubicación, tanto que a veces incluso se arriesgaba a usarla estando el capitán en casa para echar un polvo express. Cuando él notaba su ausencia, lo buscaba sin éxito por todas partes, y al otro lado de la puerta sputnik lo escuchaba mientras ella jugaba a ser la gata sin dientes. Era una buena vida. La molestia de tener que estar visible a ciertas horas y los fines de semana, se compensaba obteniendo lo mejor de cada mundo: comida, mimos, sexo sucio y gustoso. Además, se acercaban las vacaciones y entonces aquello iba a ser un festival. Sputnik se relamió los bigotes y se deslizó suavemente al otro lado de la puerta, pensando en lo mucho que se quería a sí mismo. "Soy un fiera...".
S I N S E N T I D O S S I N C R I T E R I O
todo es mentira excepto lo que no queremos ver
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lunes, julio 28, 2008
miércoles, mayo 28, 2008
lunes, abril 14, 2008
viva la repúbica
sputnik nació hace cuatro años en un día indeterminado de una primavera revuelta y tormentosa, como suelen ser las primaveras... de sus orígenes en el maresme le ha quedado la holgazanería y un gran amor por el sol, y es que probablemente sea el ejemplar menos intrépido de la historia de la raza gatuna: si contara las horas que este personaje dedica a dormir me moriría de la envidia, pero bueno la vida nos ha puesto a cada uno en un sitio y allí andamos... la primera vez que lo vi estaba debajo de una manta, amorrado con sus hermanitos a las tetas de la madre, en una casa llena de gatos donde vivía un chica que estaba, a su vez, loca como una bolsa de gatos... entre sus manías más destacables está destrozar sofás, dormir en sitios inverosímiles, y hacer siempre lo contrario de lo que se le dice... no obstante en su haber consta el haber matado a dos de las cuatro cucarachas que han aparecido jamás en esta casa, y es ese cincuenta por ciento de efectividad lo que le permite vivir de rentas y ablandarme cuando estoy a punto de echarle alguna bronca... su rastro de pelos es fácilmente identificable, y también siente una gran curiosad por los momentos en los que la cama de matrimonio hace honor a su nombre, pero la verdad es que es muy discreto porque se limita a observar y nunca ha dicho ni una palabra de las cosas que ha podido llegar a ver... he pensado que como su fecha de nacimiento no está clara lo vamos a celebrar el catorce de abril por motivos obvios, y como regalo de cumpleaños esta semana le voy a obsequiar con un menú whiskas gourmet gold para que se acuerde de que aparte de gruñir también tengo mi corazoncito
Etiquetas:
cumpleaños,
sputnik
jueves, diciembre 27, 2007
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si hay algo que recuerdo de mi infancia son las bolsas de caramelos de café con leche que mi tío Macario me traía siempre que venía a casa... a mi madre le traía algunas lechugas y acelgas de un pequeño huerto que tenía cerca del río, y como mi padre es vegetariano en casa todos estábamos contentos... también traía siempre a su gato 'arcángel', al que de alguna manera había conseguido amaestrar para que le siguiera fielmente por todo el pueblo como si de un perro se tratara
el tío Macario siempre les tuvo tirria a los comunistas, decía que eran hijos del diablo y que si pudiera los colgaría a todos de los pies hasta que jurasen fidelidad eterna al buen pastor... a mí, de pequeño, toda esta violencia verbal me asustaba y me hacía observarlo con una mezcla de respeto y desconfianza
no me parecía muy cabal lo que decía
siendo yo todavía niño, a mi tío lo llevaron un buen día a una residencia para gente con problemas mentales, y nunca más se supo... quiero decir, se supo que falleció pero ya nunca más volví a verlo. en el fondo-fondo yo sabía que el tío era buena persona, porque esos caramelos tan ricos no pueden venir de un indeseable, pero al final le pudo esa rabia que parecía poseerlo cuando salía el tema de la guerra en las cenas de familia, o cuando me veía con ese jersey rojo de lana tan caliente que me hizo mi madre para ahorrar un poco en ropa
al ingresarlo en el manicomio nos quedamos con su gato y le pusimos "sputnik", que nos parecía menos siniestro que "arcángel"
os pongo una foto de mi tío echándome un sermón
el tío Macario siempre les tuvo tirria a los comunistas, decía que eran hijos del diablo y que si pudiera los colgaría a todos de los pies hasta que jurasen fidelidad eterna al buen pastor... a mí, de pequeño, toda esta violencia verbal me asustaba y me hacía observarlo con una mezcla de respeto y desconfianza
no me parecía muy cabal lo que decía
siendo yo todavía niño, a mi tío lo llevaron un buen día a una residencia para gente con problemas mentales, y nunca más se supo... quiero decir, se supo que falleció pero ya nunca más volví a verlo. en el fondo-fondo yo sabía que el tío era buena persona, porque esos caramelos tan ricos no pueden venir de un indeseable, pero al final le pudo esa rabia que parecía poseerlo cuando salía el tema de la guerra en las cenas de familia, o cuando me veía con ese jersey rojo de lana tan caliente que me hizo mi madre para ahorrar un poco en ropa
al ingresarlo en el manicomio nos quedamos con su gato y le pusimos "sputnik", que nos parecía menos siniestro que "arcángel"
os pongo una foto de mi tío echándome un sermón
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