S I N S E N T I D O S S I N C R I T E R I O

todo es mentira excepto lo que no queremos ver

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martes, septiembre 30, 2008

está abierto



- Pase, pase
- Buenas... ¿tienen felicidad verdadera?
- Uy no, ahora sólo vendemos transgénica
- Rediez...
- Así es la vida amigo


domingo, septiembre 28, 2008

plegaria pagana

música nuestra que estás en el ipod
amplificado sea tu estruendo
escúchense tus guitarrazos
así en la tierra como en el cielo
el subidón nuestro de cada día dánosle hoy
perdónanos nuestro volumen
así como nosotros perdonamos el de nuestros vecinos
sálvanos del dolor y la pena
pon palabras a nuestra frustración
apiádate de lo que nos toca vivir
mas líbranos del rap
amen



miércoles, septiembre 17, 2008

escribe un sueño si puedes

Una caricia suave en la cara, como un cosquilleo. Media vuelta y el sueño gira conmigo para seguir hablándome de frente. Hay luz, una isla, rostros tostados, y la belleza insondable de tus ojos mirando al mar. Las imágenes se aceleran atropelladamente ante el peligro de no llegar a existir. Otra media vuelta de mi cuerpo y el plano cambia como si de una película se tratara. Resulta que las personas hablan, y mezclan entre sonrisas historias que se deforman y se reinventan como una sola. Suenan cristalinos los vasos chocando entre sí. Mis latidos se acrecentan con la visión de recuerdos que parecen ahora. Cuando tus ojos se giran hacia mí, noto el frenazo del tiempo que se detiene. ¡Rápido, que pase algo!... o la escena se esfumará como espuma a través de la arena. Oigo mi respiración, y los golpes del corazón como gritos del tiempo resurgiendo segundo a segundo. Media vuelta más y me froto los ojos: estoy despierto. Me cuesta un poco asimilar lo que no ha llegado a suceder. Luego me asusto. Estiro el brazo pero no alcanzo. Me levanto sin tocar el suelo, tropiezo, blasfemo, piso al gato y busco busco pero no veo. Salgo de la habitación y noto el olor del salitre quedándose atrás. Corro, pero no llego. Llego, pero no a tiempo. Escribo, pero no recuerdo. Es inútil, la historia se ha escapado.

lunes, septiembre 01, 2008

cambio de tiempo

Al séptimo día, el sol y la luna se encontraron en lo más alto, y al mirarse cara a cara el cielo entero se oscureció. Silbaba el viento, pero sin correr. Crujían hojas y ramas, pero sin moverse. Los rebaños huyeron hacia ninguna parte, donde nadie los pudo encontrar. El agua surgió de la tierra, inundando los campos. Las plantas se doblaron y crecieron hacia abajo, hasta que sus flores tocaron el suelo manchándose de barro. Los caminos se dieron la vuelta. Los puentes se derrumbaron para no ser cruzados. Cayeron los relojes de lo alto de las torres.

Cuando la luna estuvo morena, se marchó dejando al sol muy risueño. Ya volvía a llenarse el aire de luz cuando rompió a llover desde el suelo hacia arriba, creándose un arco iris compuesto de grises. Con el agua que subía recuperó el cielo su azul, y fue allí que aparecieron los rebaños, en el lugar donde a nadie se le había ocurrido mirar. Finalmente escampó, y quedó una tarde muy buena.




viernes, agosto 29, 2008

meterte donde no te llaman

Rodeado de total oscuridad, se arrastraba por la cañería esquivando los grumos de porquería que se habían depositado durante los años. En un momento dado, vislumbró tras un recodo la claridad inconfundible del amanecer, a través de una rendija por la que justo cabía su cuerpo. Sus patitas se apresuraron hacia la abertura, temerosas de que una fuerza superior la cerrara impidiéndole salir. Pero no, era libre. La textura rugosa de la pared le limpiaba los pies y le hacía cosquillas. Trepó rapidamente y sin darse cuenta superó el alféizar y cayó al suelo. Estaba dentro, en el balcón. Si hubiera tenido algo de sesera hubiera sabido que sus posibilidades de sobrebrivir eran remotas. Se le erizaron los pelillos al recibir de su espinazo un aviso de peligro. Miró a su derecha y allí estaba, encaramado a una silla de mimbre: el gato dormido. La vida se le escapaba por los ojos. Miro al otro lado, donde a un palmo escaso había unas zapatillas negras apoyadas en la pared. Se metería dentro. Eligió la más lejana por estar un poco inclinada, y alcanzó rápidamente su oscuro y seguro interior. Se encogió de miedo, esperando la embestida brutal del felino guardián, pero no pasó nada. Por fin sintió como el alivio le destensaba los músculos. El escondite era muy cómodo, y además olía a queso. Por desgracia él no era ratón, era cucaracha. Tanto se relajó que se quedó dormido. Cuando despertó un rato después, todo pasó muy rápido: el traqueteo, salir de la zapatilla, caer al suelo, oír un grito, y luego el golpe, doloroso, despachurrante, mortal de necesidad.

miércoles, agosto 27, 2008

gerhard berger

Barcelona 2008

Cómo pasa el tiempo, cuarenta y nueve tacos. Hace más de veinte años que, siendo mocoso imberbe, aposté la ilusión al 28, rojo... Muchas alegrías y algunos sustos después, queda el sabor de boca imborrable de las victorias más dulces. El último de su especie. Nos vemos en Spa!

Monza 1989


media juventud

Junto al contenedor de la esquina, se me ha encogido el corazón al volver a leer nombres que evocan el burbujeo sónico de la pubertad: sony, maxell, fuji, tdk... Horas y horas de música, con sus consiguientes recuerdos adheridos, deshauciadas en el suelo a la espera de su verdugo, el camión de la basura. La música, a diferencia de la vida, tiene el encanto de poder rebobinarse con tan sólo un bolígrafo. Si el que no se entera estuviera aún por aquí me lo imagino arrodillado, arriesgando el pellejo en plena calzada, buceando en el hallazgo con ojos de plato, intercalando blasfemias con exclamaciones de admiración.

miércoles, agosto 20, 2008

frito me tenía (I)



si la fotografía fuera música, esto sería una versión


viernes, agosto 15, 2008

FAQ - consultorio cívico


¿Por qué hay gente a la que no le importa ir chocando con los demás por la calle?

Todos los conocemos. Son personas que, ignorando las leyes básicas de la física, piensan que es posible cruzarse con otros transeúntes ocupando el mismo volumen espacial sin que se produzca colisión alguna. No realizan ningún esfuerzo por evitarla, y dejan a los reflejos de su oponente la tarea de buscar trayectorias no coincidentes, que en algunos casos pueden suponer bajar a la calzada justo cuando pasa el 64, empujar a un abuelito cojo, pisar una caca de gos o restregar la camisa blanca contra la pared del edificio adyacente. La respuesta a este curioso fenómeno es bien sencilla: todos los seres humanos poseemos una glándula, ubicada en el pie izquierdo, que es capaz de variar la orientación de nuestros pasos para evitar un obstáculo al caminar, incluso aunque el cerebro no se haya dado cuenta de su presencia. Pero hay personas que, debido a una malformación genética, no poseen esta glándula, y son precisamente los arriba descritos los sujetos afectados por dicha malformación. Se la conoce como glandulae imbecilis, o glándula de la buena educación.


¿Por qué algunos escotes veraniegos son tan absolutamente exagerados?

Esto es debido pura y llanamente a un afán de llamar la atención. Por mucho calor que haga, no se entiende la utilidad de llevar prendas que permitan a una gota de sudor nacida en la papada alcanzar el ombligo sin ser interceptada por ningún trozo de tela. Esto no es necesario mamita, es grotesco, es de mal gusto, y vas a pasar calor igual por la acción directa del sol en tu piel. Si de ponerse morena se trata, a la playa patos y allí enseñas lo que quieras. Pero si coincidimos en el vagón de metro, donde por cierto no hay sol y hace un frío de la ostia, no metas tus sudorosas tetas debajo de mis narices porque me ofuscan. No hace falta, de verdad. Y si quieres poner cachondo al personal, recuerda, menos es más.


¿Por qué los taxistas no respetan las normas de tráfico?

Da igual, no intentemos entenderlo. Alguien que es capaz de escuchar la cadena cope durante 10 horas seguidas no merece odio, sino compasión. Sus cerebros están devastados y les resulta imposible alcanzar un mínimo nivel de coordinación psicomotriz. Si un taxi se cruza en vuestro carril de forma imprevista no le pitéis, saludadle con la mano para que vuestro cariño le ayude a esforzarse un poco más en la próxima intersección. Si un taxista os hace bajar del coche a mitad de trayecto con cualquier excusa derivada del tema de vuestra educada conversación, no os alteréis, insistid en pagarle el importe acumulado y recordadle que jesús es el camino. Si un taxista os regala folletos de su secta, agradecedlo sinceramente y deseadle un feliz viaje de vuelta al manicomio. Los taxistas nos necesitan, hagamos un esfuerzo por ellos. ¿Acaso no hay veces que cuando aparece uno, lo besaríamos? ¿Qué mejor signo de la existencia de un ser superior? La cope lo anunció primero.


lunes, julio 21, 2008

voll-damm, el mercedes de las cervezas



resaca festivalera = foto chorras

jueves, julio 10, 2008

la ciencia del sueño

¿Qué son esas luces? Atraen mi cabeza con una fuerza varias veces mayor a la de su peso, por lo que me cuesta aguantarla vertical. Puedo leer mis pensamientos en un libro de neón. "Clonc". Mierda, le he dado. Aturdido, me froto la frente con los dedos, pero mi mano es gigante y me asusto... ¡y chillo!. Silencio, me están mirando. Mis compañeros me escrutan con sus ojos ignorantes, pero esta no es la primera vez. Pongo cara de circunstancias y devuelvo la mirada a la pantalla del ordenador, llena de cifras y gráficos que no me interesan. ¿Por qué aceptaría este trabajo?. Lo sé perfectamente, quería saber de qué hablaba ese gusanillo que me insistió en venir a esta ciudad. Ya no recuerdo bien si lo vi en sueños o despierto, quizá mientras comía una manzana, pero no importa. Hay aspectos de mi vida que sólo puedo entender con trozos de explicación que voy encontrando en los sueños. Quizá tenía que pasar por aquí para encontrarme con otras gentes también fuera de su lugar.

En cualquier caso estoy mirando la pantalla. La búsqueda me ha devuelto 24.664 registros, todos con códigos parecidos, en letra tahoma azul sobre fondo blanco. El enorme listado ocupa páginas y páginas que voy recorriendo con la rueda del ratón. Hay simetría en el ordenamiento de las columnas, como en una vista aérea de mi ciudad cuadriculada. Espera un momento. Hay un registro con caracteres extraños, que no parece estar del todo bien. La letra es de otro color, más anaranjado y... ¡palpita!. Me froto los ojos, o eso creo. Veo como la calidez de su tono se expande a borbotones por el listado. Al mezclarse con los registros azules, el color precipita y crea chorros verdosos que caen, como hilos cortados, sobre el lienzo brillante de la pantalla. Al llegar abajo, desbordan y derraman sobre la mesa, avanzando hacia mi mano. El extraño halo de color comienza a crear una forma sobre mi palma abierta, que luego se va pareciendo a una extraña clase de fruta. La acerco a mi boca y muerdo. Es gelatinosa, con un sabor que me recuerda al picor del agua marina. Algo se está moviendo ahora en la pantalla: las líneas rectas se están deformando, se deshacen las intersecciones, se crean nuevas conexiones, se rellenan los espacios, trazando curvas y tirando arcos hacia un punto de fuga. Me acerco a mirar y la nueva asimetría me atrae, con una fuerza varias veces superior a mi curiosidad. ¿Qué llevará esa fruta que he probado? A la derecha, la busco con la mirada pero mi mano se ha vuelto a convertir en manaza. Me asusto. Chillo justo en el momento de golpear mi cabeza contra la pantalla y cruzar de vuelta el umbral del sueño, recibido por un coro de miradas preocupadas.


Inspirado por "La science des rêves", de Michel Gondry (2006)

martes, julio 01, 2008

armaggedon

Se sabe que no es un día normal cuando el sol aparece antes de hora por el sitio equivocado. A las siete de la mañana la temperatura es infernal, y la ciudad se despierta asfixiada en la ignorancia de lo que se avecina. Mientras la luz va ganando en intensidad, comienzan a combustionar espontáneamente los carteles de se vende piso, a prender fuego los contenedores, y las cacas de perro derretidas forman putrefactos riachuelos que corren paseo de gracia abajo. A media mañana, el cielo está cambiando de color cada pocos minutos. Las palomas caen muertas en pleno vuelo, inundando las fuentes de plumas negruzcas. Atruena el sonido de la cope por las esquinas del eixample, al dispararse de manera incontrolable el volumen de las radios en los taxis. A los taxistas se les funde el cerebro y comienzan a conducir bien, ante el estupor de la ciudadanía. Al alcanzar los cincuenta grados el desconcierto es ya total. Los animales han escapado del zoo y arrasan la ciutat vella, atacando a los turistas que se cruzan en su camino. Las ambulancias atropellan a los peatones, por intentar llegar demasiado rápido a los avisos de infarto. Las abuelitas observan aterrorizadas desde sus ventanas, santiguándose y mirando al cielo, mientras éste les niega sus plegarias degradándose lentamente del rojo apocalíptico al negro abismal. Es mediodía. Corren rumores de que la clase política ha perecido intentando escapar por las alcantarillas, devorada por cucarachas del tamaño de elefantes. El calor está fundiendo ahora los cristales de los edificios. El líquido ardiente cae a chorretones sobre las personas que corren desconcertadas por las calles, en una macabra alegoría medieval. Las peores horas de la tarde aguardan, ya sólo los tontos tienen esperanzas de sobrevivir. El mar ha comenzado a hervir y se funden los cimientos de la barceloneta. Cientos de edificios comienzan a derrumbarse. A los guardias urbanos les estalla la cabeza cuando intentan multar a los conductores que no respetan los límites de velocidad por huír del asfalto que se derrite a su paso. La piedra de las construcciones más emblemáticas se está deformando hasta adoptar nuevas e inquietantes formas. La catedral parece una lanza, la sagrada familia un tridente, el camp nou un caldero ardiente. En pedralbes, los jardines se han teñido de rojo por la hierba quemada y la sangre de los insectos achicharrados. En los bloques de oficinas los termostatos de aire acondicionado, previamente programados, intentan compensar el aumento de la temperatura con chorros de aire aún más gélidos si cabe. Los oficinistas mueren congelados en bloques de hielo grisáceos, para inmediatamente derretirse por el efecto ya imparable del calor sobre las estructuras de aluminio. A las ocho en punto de la tarde comienza a amainar el fragor infernal. La estación de sants luce enormes socavones en gran parte de su estructura. Justo en ese momento hace su entrada en la vía nueve el ave procedente de madrid, dos minutos sobre el horario previsto. Los pasajeros se dirigen raudos a las ventanillas para reclamar su devolución, pero sólo encuentran el anuncio de huelga del personal de renfe, en carteles deformados con las esquinas chamuscadas.

miércoles, mayo 28, 2008

sin comentarios


(y tan ricamente oiga)

miércoles, mayo 14, 2008

suicidio en barcelona

Como gran fanático del bicing, después de un tiempo razonable como usuario se pone uno a buscarle los defectillos a este servicio por lo demás tan necesario y bien pensado. La conclusión es que su mayor defecto es el incivismo de los transeúntes, taxistas y demás fauna salvaje que puebla la ciudad de barcelona. Bajar la rambla cada día a la una de la tarde se está convirtiendo en un ejercicio de riesgo que amenaza seriamente mi integridad física, y escribo esto a modo de profecía, para que cuando me tengan que ir a ver al hospital poder decir aquello de "si ya lo sabía yo...". Como ejemplo, describiré aquí un trayecto típico: en el semáforo de plaza catalunya esquivas a un millón de turistas que cruzan contigo, te escurres por la entrada de la rambla y te lanzas cuesta abajo con una falsa sensación de seguridad, porque a la altura de la calle tallers ya vas con el timbre entre los dientes ante la marabunta que cruza sin mirar (una bici con el timbre roto es riesgo 10). Enseguida la puerta del champion, donde hay guiris con bolsas en medio de la calzada y por primera vez sientes ganas de sacar la pierna. Algo más abajo, en la calle del carmen, un semáforo traicionero y una esquina muy estrecha conjuran de nuevo contra ti: esquivas al abuelo que sale sin mirar pero al hacerlo casi se te lleva puesto una moto que venía a tu lado... blasfemias ostensiblemente, en voz alta y clara. El siguiente obstáculo es el 91 saliendo de su parada, cruzándose para ocupar el otro carril, y empieza el slalom entre los taxis que se empeñan en moverse despacito todo el tiempo, aunque el semáforo esté en rojo. Golpeas un retrovisor con la rodilla, respondes al insulto. En la boquería da igual el color del semáforo, los guiris van a cruzar sí o sí, y cuando derrapas para frenar justo en su cara y cagarte en sus muertos, te miran con expresión de "¿what's the problem?", "pues tu puta madre, hombre". Al girar a la derecha en la calle hospital piensas que lo peor ya ha pasado, pero en realidad acabas de entrar en la parte más peligrosa del recorrido: es como un encierro de san fermín en el que todos los toros se giran a por ti cuando pasas: moritos con carromato, camiones de reparto, abuelas con bastón, otras bicis en contradirección (y encima me tocas el timbre, ¡por favor!), repartidores de butano... No cal mirar al cruzar, pa qué. Aquí ya sólo la proximidad del hogar me impide liarme a codazos con el personal, y estoicamente me resigno hasta la rambla del raval a paso de burra detrás de esa furgoneta que parece que para, no para, para, no para, para... En la rambla hay un coche de la guardia urbana, con los agentes apoyados fuera tomando el sol (genio y figura). Sant antoni abad, colapso total, con un pie en el pedal y otro en la acera adelantando incontables vehículos y plantándome en els tres tombs oliendo a victoria. Otro par de semáforos y ya está aquí, mi casa, mi comida, mi gato... Antes, el trámite de dejar la bici en la parada: llegas, te acercas al único espacio libre (hoy es mi día de suerte) y... ¡mierda!

martes, abril 01, 2008

siete y medio

- ¿otro martini?
- sí, por favor
- ¿carta?
- que no, que me planto...


sábado, febrero 09, 2008

amor equino

quiero estar atado a ti
quiero ver lo mismo que tú ves
quiero que no importe el color de nuestra piel
quiero sentir tu aliento con el mío
quiero apoyar mi cabeza en tu cuello
quiero que juntos tiremos del carro

y a dios pongo por testigo
que aunque tenga que comer hierbajos
nunca dejaré que pases hambre


lunes, diciembre 31, 2007

lo peor y lo mejor

lo peor de hoy: la que se avecina esta noche
lo mejor de hoy: el enferming que se ha clavado mi jefe
lo peor de diciembre: estar en el hemisferio equivocado
lo mejor de diciembre: el festival de solomillos y chuletones
lo peor de 2007: el puto verano nublado
lo mejor de 2007: la subida del euribor (y que suba y suba...)
lo peor del siglo XXI: los mismos despropósitos que en el XX y alguno más
lo mejor del siglo XXI: las aerolíneas baratas
lo peor de las guerras: las excusas baratas
lo mejor de las rebajas: las prendas baratas
lo peor de barcelona: las casas baratas
lo mejor de barcelona: las putas baratas (o era al revés????)
y finalmente...
lo peor de ir al super: la abuela que se pone a empujar detrás tuyo en la cola, pegadita pegadita... ¡¡¡SEÑORA, OSTIA!!! que le va a llegar el turno igual

sábado, diciembre 29, 2007

las tórridas navidades de barbapapá y barbamamá