S I N S E N T I D O S S I N C R I T E R I O

todo es mentira excepto lo que no queremos ver

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miércoles, agosto 27, 2008

la encuestadora

La calle estaba repleta de gente, pero el capitán fonzollo se dio cuenta de que la chica lo había elegido a él. Armada de peto, gorra, pin, portafolios y bolígrafo, y con las piernas firmemente clavadas en el suelo, lo había fijado en su mirada, atenta a cualquier variación de su trayectoria. El capitán no tenía especial prisa, pero no gustaba de este tipo de abordajes sobre todo cuando se producían a pleno sol de verano. Bajó la cabeza e intentó el regate, pero con el rabillo del ojo vio cómo ella, implacable, variaba su ángulo de ataque para no dejarlo pasar. De niño, en el colegio, el capitán nunca destacó por sus dotes futbolísticas. Después de dos o tres cambios de dirección bastante torpes fue interceptado por la encuestadora, visiblemente decidida a conseguir su comisión.

-Perdona, ¿tienes tiempo para unas preguntas?
Silencio. Cabeza gacha.
-Perdona, sólo será un momento. ¿Tú crees en el más allá?
-¿Cóooomo?
-¿Has oído hablar de la iglesia del día final?
-¡Por favor!- clamó el capitán al tiempo que alzaba la mirada al cielo
-¿Qué pasa?- dijo ella con sonrisa fingida
-Pensaba que me ibas a preguntar algo serio...
-¿Te parece poco importante lo que ocurrirá cuando ya no estemos aquí?
-¿Tú qué crees, chata?
-¿De verdad no te importa?
-Se me ocurren millones de preguntas más importantes que esa
-Bueno, pues dímelas
-¿Adonde van las miradas perdidas?
-¿Perdón...?
-¿Los abrazos, son de corriente contínua o alterna?
-...
-¿Cuál fue la última conversación que tuviste con tu abuelo antes de morir? ¿Por qué tardan en llegar las cosas eternas? ¿Cuántas medias naranjas hay en el mundo? ¿Son simétricas las caricias? ¿Qué pasó en mi primer sueño? ¿Dónde nace un bostezo? ¿Cuántas lágrimas ahogan una flor?

El capitán alzaba un poco la voz con cada pregunta. Ella se acercaba cada vez más para escuchar sus palabras, atónita. La distancia entre sus caras era ahora de unos pocos centímetros, y se percibía con gran intensidad el sudor de la chica emanando bajo su camiseta verde. Era demasiado. De forma totalmente previsible, el capitán explotó.

-Oye niña impertinente, tanto que hablas del más allá, ¿por qué coño estás cada vez más aquí..?
-Mira, yo sólo estoy haciendo mi trabajo-, dijo ella intentando recomponerse
-Pues yo acabo de dejar el mío y créeme, te lo recomiendo...




jueves, agosto 21, 2008

todo está en la cabeza

Ayer, miércoles, descubrí una cosa: que no odio los martes. Después de tantas veces en las que el martes ha sido una sucesión de gruñidos e ideas destructivas, resulta que lo que odio es "el segundo día de la vuelta al trabajo", honor dudoso que normalmente corresponde al martes pero que esta semana, por obra y gracia de mis vacaciones, ha caído en miércoles. Y puedo asegurar que tenía la misma tristeza cincelada en el ánimo, la misma negrura de miras, y las mismas ganas de llorar que cualquier otro miércoles, perdón, martes. Curioso, lo del segundo día, me suena familiar. ¿Qué tienen los segundos días? ¿A que se debe su horrible aura de fatalidad y dolor? La verdad, no conozco ninguna explicación al hecho de que todo empeore temporalmente al cabo de dos días... ¿dos días de qué? Ya no me valen los excesos del fin de semana como explicación, porque ultimamente soy un santo y ni por esas. Tampoco los cambios de tiempo, porque en esta ciudad no hay otra cosa (hmmmm, ¿será eso?). Lo dudo. Joder, es que no tengo motivos. Serán los prejuicios, seguramente. Son cómodos los prejuicios, siempre a mano para explicar algo que no queremos explicar, para evitar hacernos preguntas. Son muy cómodos los putos prejuicios, porque me regalan la excusa para poder tener "un mal día" una vez a la semana, y al que le pille cerca que se joda. Pues no. Va a haber que rascar un poquito, aunque pique, porque pica, y buscar las razones de ese poso recurrente de inquietud. Mierda, ya me he complicado un poco la vida yo solito. Maldito miércoles.

jueves, julio 24, 2008

comida rápida

Hoy he comido con greta. Me hacía ilusión llevarla a un sitio caro, pero ella ha insistido en comer una hamburguesa y de nada ha servido que le criticara su gusto por la basura. De hecho se ha ofendido porque para ella la basura es cool, y con un bufido ha zanjado la discusión mientras me arrastraba de la mano hasta un burger lleno de turistas. Es peligroso intentar razonar con greta: ella prefiere que le griten y le impongan lo que tiene que hacer, y si no que se callen.

- No sé cómo puede gustarte esta bazofia.
- Está buenísima.
- No, tú estás buenísima y encima tienes la suerte de que tu cuerpo elimina toda la porquería que le metes.
- Pues tengo un poco de tripilla.
- Eso no es tripilla, es la puta tentación. Bájate un poco el top o a aquel guiri de allí le va a dar algo.
- Basta chato. Hace días que no me ves y como sigas así van a pasar muchos más hasta la próxima vez. Dame una servilleta.
- Eres una chantajista.
- Y tú un bobo. Si sacaras ese carácter cuando lo tienes que sacar, no estarías tan atado a tus dudas.
- ¿Qué quieres, que me ponga a chillarle a todo el que no vea lo mismo que yo veo tan claro?
- ¿Y por qué chillar? Ese es tu problema, que no tienes término medio. ¿No hemos pedido más ketchup? Ya no me queda.
- Esa cantinela del término medio ya me la sé.
- No lo parece...
- Cómo me cargas, guapa. Me cargas sobremanera.

Ahí greta me ha mirado con ojos de cordero, y con un trocito de lechuga pegado a la comisura de los labios. Estaba sexy igual.

- Qué bien hablas, eres un encanto.
- Y tú una petarda. Esta hamburguesa sabe a goma.
- Cielo, abre tu mente. Las vacas que dan esa hamburguesa son de una raza seleccionada. Esto es un manjar. ¿Te queda bebida?
- Las vacas no dan hamburguesas, dan leche. Las matan para hacer hamburguesas. Hay una pequeña diferencia.
- Ya me has entendido. Ay mira, nunca vas a ser feliz con esa obsesión por controlar cada detalle. ¡Madre mía, tu pajita da asco! ¿Es que no tragas antes de beber?. Sácala que voy a tomar de la tuya. No te importa, ¿verdad?
- Toma listilla, te he dejado un par de alitas de pollo, están ricas.
- Hazme caso, las cosas no sólo se consiguen a cabezazos. Relájate y verás como te vas llenando de duende. Y ahora guapo, me marcho. Gracias por traerme, me encanta este sitio. Me voy corriendo que no llego al gym. Muak.
- ¿Me vas a dejar aquí, sólo? Aún me falta u...
- La próxima invito yo.
- Ni siquiera te has comido las alitas.
- Cariño, lo único que no soporto son las alitas. ¿Sabes lo que les hacen a esos pobres pollos?


jueves, julio 10, 2008

la ciencia del sueño

¿Qué son esas luces? Atraen mi cabeza con una fuerza varias veces mayor a la de su peso, por lo que me cuesta aguantarla vertical. Puedo leer mis pensamientos en un libro de neón. "Clonc". Mierda, le he dado. Aturdido, me froto la frente con los dedos, pero mi mano es gigante y me asusto... ¡y chillo!. Silencio, me están mirando. Mis compañeros me escrutan con sus ojos ignorantes, pero esta no es la primera vez. Pongo cara de circunstancias y devuelvo la mirada a la pantalla del ordenador, llena de cifras y gráficos que no me interesan. ¿Por qué aceptaría este trabajo?. Lo sé perfectamente, quería saber de qué hablaba ese gusanillo que me insistió en venir a esta ciudad. Ya no recuerdo bien si lo vi en sueños o despierto, quizá mientras comía una manzana, pero no importa. Hay aspectos de mi vida que sólo puedo entender con trozos de explicación que voy encontrando en los sueños. Quizá tenía que pasar por aquí para encontrarme con otras gentes también fuera de su lugar.

En cualquier caso estoy mirando la pantalla. La búsqueda me ha devuelto 24.664 registros, todos con códigos parecidos, en letra tahoma azul sobre fondo blanco. El enorme listado ocupa páginas y páginas que voy recorriendo con la rueda del ratón. Hay simetría en el ordenamiento de las columnas, como en una vista aérea de mi ciudad cuadriculada. Espera un momento. Hay un registro con caracteres extraños, que no parece estar del todo bien. La letra es de otro color, más anaranjado y... ¡palpita!. Me froto los ojos, o eso creo. Veo como la calidez de su tono se expande a borbotones por el listado. Al mezclarse con los registros azules, el color precipita y crea chorros verdosos que caen, como hilos cortados, sobre el lienzo brillante de la pantalla. Al llegar abajo, desbordan y derraman sobre la mesa, avanzando hacia mi mano. El extraño halo de color comienza a crear una forma sobre mi palma abierta, que luego se va pareciendo a una extraña clase de fruta. La acerco a mi boca y muerdo. Es gelatinosa, con un sabor que me recuerda al picor del agua marina. Algo se está moviendo ahora en la pantalla: las líneas rectas se están deformando, se deshacen las intersecciones, se crean nuevas conexiones, se rellenan los espacios, trazando curvas y tirando arcos hacia un punto de fuga. Me acerco a mirar y la nueva asimetría me atrae, con una fuerza varias veces superior a mi curiosidad. ¿Qué llevará esa fruta que he probado? A la derecha, la busco con la mirada pero mi mano se ha vuelto a convertir en manaza. Me asusto. Chillo justo en el momento de golpear mi cabeza contra la pantalla y cruzar de vuelta el umbral del sueño, recibido por un coro de miradas preocupadas.


Inspirado por "La science des rêves", de Michel Gondry (2006)

lunes, junio 16, 2008

cambios salvajes de humor

Otro lunes más. Qué sueño. ¿El cielo? No lo sabe ni él. Tengo sal en los labios, regalo del mar en tu piel. Hay calor en las paredes y sólo me enfría el agua de la ducha. La camiseta me la pongo del revés y voy enseñando las costuras, mis costuras. En la calle el aire me envuelve con el húmedo olor de la incertidumbre. No hay manera de encontrar esa canción que tanto necesito, de las pocas que canto pensando sólo en mí. Mis ojos se ocultan para evitar cualquier tipo de interacción. Esquivo personas, mientras resuenan palabras contradictorias en mi cabeza y se me olvida esquivar. Perdón. Después, vacío en el tiempo. Estoy inconsciente y la vida se escapa por la ventana. ¿El cielo? Saturado de azul. A veces leo historias y recuerdo lo que pasará y sonrío mientras va cambiando el color del cristal con el que pienso. A mediodía cumplo obligaciones con mi cuerpo. El cielo cada vez se parece más a mí. La tarde es una farsa, el lento suplicio de la inactividad. ¿Qué hago yo aquí?. De vez en cuando escribo, pero generalmente me puede la certeza de mis dudas. De repente, el reloj se para y me convence de no darle más vueltas. Hay que salir. Mis pasos se apresuran y a medida que oscurece noto más fuertemente las ondas de tu presencia cruzando el aire hasta mí. Se me emociona el ansia. Se me hace imposible entender el idioma en que está escrito el futuro.

martes, mayo 27, 2008

miedo (ni pies ni cabeza)

Nada más confuso que un martes cruzado en la semana del capitán fonzollo. Hay en la confusión una parte de tristeza, que no tiene causa clara ni motivos oscuros. Tristeza es no controlar las variables que me hacen feliz. Tristeza es excusarse con estímulos sin ponerles nombre. La otra parte no se resume con una palabra, tengo que elaborar... Hay un cristal liso y transparente, puedo ver la luz al otro lado, quiero atravesarlo y atraparla con mis manos, pero si lo rompo me corto. Hay que esquivarlo, buscar la parábola. Sin más rodeos, hay que rodearlo. Luego está el sol. Hay que orbitar a su alrededor y verlo desde todos los ángulos. Hay que saber a qué corresponde cada relieve, a qué se deben los tonos variables reflejados en su volumen perfecto. Hay que ignorar lo volátil de nuestra posición relativa y atreverse a saltar con los ojos cerrados. Hace falta calor. La química de las cosas es sensible a la temperatura y a la presión. Como persona impresionable albergo una contradicción con la que no sé muy bien qué hacer. Huyo de las preguntas, pero los interrogantes se me amotinan y cuestionan mi poder de decisión. La imprecisión de mi mirada desenfoca el perfil exacto que la luz ha dibujado en el aire, delante de mi. Es el momento de actuar. Sopesar los datos sería lógico, y por tanto inútil. Es mejor el arrebato de fugarse con la evidencia. Las pruebas concluyentes suelen aparecer mucho tiempo después de emitir un juicio basado en la intuición. Hasta entonces, no hay más verdad que la que nosotros acordemos. El peligro es quedarse quieto. El movimiento es fundamental, genera inercia. La inercia es contagiosa, o difícil de detener. La inercia crea su propia verdad, la prueba misma de su existencia: si se mueve es real. Entonces, como una puerta que se abre, la realidad parpadea ante mí. Si soy rápido, puedo volar en ese breve instante y buscar un lugar dónde llevarme mis sueños. En una de esas igual no vuelvo, y entonces mi realidad se transporta a un nuevo nivel donde sólo vale lo que la piel siente allí y ahora, donde la experiencia es orientativa porque las variables han cambiado. Eso sí, los valores permanecen. Los valores son máximas que no cuestionamos para no tener que cambiar nuestra visión de lo que pasa. Hay que agarrarse a ellos e intuír lo demás, porque la experiencia por sí sola condiciona demasiado la aventura de volver a creer. Acertar es equivocarse por etapas, si llegamos primeros a la última las demás no importan. Hay algo en la inevitabilidad de toda esta historia que de algún modo me libera. La tristeza se transforma en alegría. El reloj ha entendido mi juego, ha avanzado conmigo y eso, eso claramente ayuda. Despido otro martes más. La alegría es una buena sensación, haría bien en llegar a un acuerdo permanente con ella, pero no sería yo... A veces necesito la angustia de obligarme a deducir las razones de lo que pasa en cada momento. No quiero pensar en el futuro, no puedo todavía, me gusta el sabor de los días que me rodean. Cuando el miedo se apodera de mi, sueño con deslizarme por la puerta trasera de este mundo implacable que me arrastra hacia el momento de la verdad.

lunes, mayo 12, 2008

de sueños y carreteras comarcales

ayer me puse a soñar... la verdad es que soy un soñador nefasto, porque como no entiendo mucho de equilibrios suelo andar soñando en mundos perfectos o en grandes desastres, es decir en cosas inservibles, y rara vez sueño de un modo que pueda denominarse productivo... lo que yo necesitaría son sueños claros, rectos, estructurados, con un buen guión y un desenlace lógico y racional, pero necesitar y tener no siempre cuadran en mi pequeño mundo... es el problema de una cabeza totalmente independiente de sí misma, que compensa los excesos de optimismo reaccionando un-poco-demasiado, y me hace dar algún que otro bandazo hasta que consigo volver a mi carril... la vida real no es sino un sueño que justo está pasando, y del mismo modo evito la línea recta del camino fácil: suelo complicarme la existencia por trayectos revirados con todo tipo de curvas, y al coincidir con los movimientos constantes de mis manos pareciera dar sensación de fluidez y suavidad, pero en realidad estoy dejando de prestar atención a lo realmente bonito de conducir: contemplar el paisaje... atravieso últimamente lugares hermosos, la duda, el deseo... entrega, malicia, dulzura y fantasía, que llevan siglos fascinando a las personas, y sería tonto por mi parte no admirarlos lo suficiente por estar más imbuído en la mecánica que en el fin: que todo fluya de tal manera que el tiempo se ralentice, haciéndose así realidad el más descabellado de mis sueños imposibles... mientras aprendo a desenvolverme en un nuevo entorno mental, mi única salida la busco soñando cosas retorcidas y deseando que alguna fuerza superior las haga rectas justo antes de que me alcancen, para poder sortearlas como dios manda, pero a mi manera


viernes, mayo 09, 2008

una tarde de perros

Hoy es viernes y afuera esta cayendo la del pulpo. Con todas mis fuerzas estoy deseando que esto signifique un fin de semana de cálida y gustosa reclusión. Estará bien hacer un concierto esta noche, de esos pequeños y húmedos que tanto me gustan, pero luego intentaré que todo apunte a la cama. Quiero dormir, despertar, dar vueltas y volver a dormir. Quiero peliculismo y tostadas con salmón. Quiero chocar en la puerta del baño. Quiero amontonarme tan ricamente. En días como hoy, totalmente abrumado por la hecatombe informática que asola mi oficina y que me impide producir riqueza para los dueños de mi tiempo, me pongo a reflexionar. Sin ningún orden, estirando del hilo de mi barullo mental para ver qué sale. Pienso en ti, en ti, y también en ti. Y tú, sí tú, no te hagas el sueco. Pienso en todos vosotros, un montón de "tis" cada uno con vuestra película, con nuestro bagaje. Cada uno con la suya. Veo un grupito de luces de distintos colores. Veo las luces moviéndose en distintas direcciones. Pego otra calada y... es coña. Recuerdo la época en que era obligado que todas nuestras luces parpadearan al unísono, cambiando de color al mismo tiempo. Era una coreografía hermosa, y nosotros bastante ingénuos. Ahora sé que es mucho más bonito que difieran, diverjan, divaguen y luego vuelvan y lo cuenten y todo esté bien. A veces cuesta un poco. Querer a alguien no es impedir, es desajustarse sabiendo dónde está el resorte que nos hace encontrarnos de nuevo. No es que no te haga caso, es que a veces no me entero. Y tú, no es que no me entere, es que me descontrolo. Para evitarlo busco desde hace tiempo a alguien que me libere, encuentro una luz y le pregunto "¿quieres ser tú...?". Pero aunque me liberes, ¿qué haré cuando ya no estés? Vuelvo al punto de encuentro, con menos respuestas y más dudas y un cacao mental de campeonato.

martes, mayo 06, 2008

en construcción

Para el que no se entera, el amigo musicófilo del capitán fonzollo, los últimos meses habían sido un poco extraños. Después de muchos berrinches, había llegado el momento de separarse de la histérica de su ex-novia, y ahora se encontraba, casi por primera vez en la vida, abandonado a su suerte en las oscuras aguas del desamparo amoroso. Al principio todo fue bien, libertad de acción y todo eso, pero luego las semanas empezaron a hacerse demasiado largas, y las calles mojadas los domingos por la noche demasiado duras de patear.

El que no se entera no es un hombre dependiente, pero tiene sus necesidades afectivas.

Un día conoció a una chica en la cola de un concierto, al interceptar descaradamente una conversación acerca de las bondades (musicales) del guitarrista. El iba sólo, ella con un grupo de amigos. La chica era muy mona, divertida y con carácter, y el que no se entera pasó automáticamente a modo "attack". Ella se dejó querer, pero la noche no dio para más que música y risas, lo cual ya estuvo bien. A la semana siguiente llamó con cualquier excusa y la invitó a cenar. Quedaron el viernes. Había en sus ojos un brillo delator, pero el callo de la experiencia le hizo intentar no dejarse a sí mismo en evidencia. No obstante le regaló un disco que había grabado para ella. El vino estaba riquísimo, y la noche no tuvo final.

Algunos días más tarde volvieron a quedar, y por obra y gracia del martini los dos se quitaron la careta y llamaron a las cosas por su nombre.
- Sabes -dijo ella-, hay algo en ti que no sé describir pero que me toca muy adentro.
- Yo a ti te toco lo que quieras.
- No seas bobo...
- Perdón. Entiendo lo que dices, quizá sólo sea cariño.
- ¿En qué se diferencia el cariño del amor, según tú?
- En las ganas que tengas de mentirle a un ser querido.
- Qué drástico. Hay muchos más matices.
- Ya, pero nunca he tenido paciencia para encontrarlos. Me llevan los demonios.
- Si te relajaras un poco todo sería más sencillo.
- Me cuesta esperar y no tener. Pero no busco saber que tengo. Busco saber qué tengo.

Los dos se quedaron pensando un rato.

- Por cierto, he escuchado tu disco. Al principio no me gustó demasiado, pero cuantas más vueltas le doy más le voy pillando el tranquillo.
- La historia de mi vida...

lunes, abril 28, 2008

relaciones extrañas

digo lo que pienso sin pensar en lo que digo, o me lo guardo para después de tu próxima sonrisa, y como siempre hay otra se me va pasando el tiempo, así que escribo... al instante de que aparezcas vuelvo a verte por primera vez, y me pregunto si podré acordarme de todas las cosas que quiero dejar de hacer por estar contigo... quiero que el tiempo te traiga rápido de vuelta y ya no se acuerde de ti jamás

te estoy buscando a mi manera, y lo que voy encontrando me invita a seguir más adentro, pero con tus pausas, tus momentos... o igual es que no me entero, y es esa la causa de nuestra extraña relación... nunca se me ha dado muy bien pedir las cosas dos veces, y mientras espero que rompas mi indecisión me dedico a cuidarte, y a disfrutar de cada segundo que pasamos lejos del ruido


viernes, abril 25, 2008

seguramente ando perdido

martes, abril 15, 2008

congeniar

últimamente las noches se entrelazan y las mañanas se confunden, y yo me monto películas, o más bien superproducciones con reparto de lujo, que luego resultan ser cutres remakes con los (mis) viejos fantasmas de siempre... cuando entra la luz por la ventana dudo por un momento dónde estoy, y cuanto mayor es la claridad menos veo lo que tengo ante mis narices... esto no es un arrepentimiento, ni mucho menos: simplemente me resulta curioso cómo hay personas a las que podría conquistar y reconquistar mil y una veces, y otras que siempre requieren una batalla de más... quizá todo viene provocado por una disfunción sensorial, una desconexión entre mis sentidos, que se engañan entre sí porque todos quieren ser el que decida: la vista se me escapa tras lo que no puedo tocar, mis labios acarician palabras no pronunciadas, los olores se diluyen en la ausencia de sabor, y claro, únicamente poniendo todos los sentidos puede uno percatarse de lo que pasa a su alrededor... no obstante esto tiene efectos beneficiosos para el organismo, como prolongar sensaciones que de otro modo durarían un instante demasiado corto, y creo que no es algo de lo que preocuparse porque no afecta a la esperanza de vida... además, el tiempo es bastante relativo cuando uno no sabe ni a dónde va... cosas de los martes, mañana nada habrá cambiado pero yo lo veré distinto

lunes, abril 14, 2008

buscando excusas en el zodiaco

"La luz se esfuma de nuevo...". Llevaba unos días dándole vueltas a esa facultad que tengo para estropearlo todo cuando las cosas van de cara, por ejemplo renunciar a una hermosa amistad por no querer conformarme con lo que me ofrecen y desear cosas imposibles. Como casi siempre en estos casos el vecino apareció para ponerme en mi sitio. Salía el viejo a pasear el perro y nos cruzamos en la puerta de la calle. Se disculpó por no haberse acordado de felicitarme el cumpleaños ("lo siento chaval, pero en muchos aspectos es una fecha a olvidar, entiéndelo...", me dijo) y enseguida se percató de mi sonrisa forzada y mis ojos tristes. Le hablé, sin entrar en detalles y lo más ambiguamente posible, de esa sensación de equivocarme siempre que llega el momento de elegir algo en la vida. Le hablé de percepciones y decepciones. Fiel a su costumbre fue directo al grano.

- Mira chaval, cuando se disipa el polvo de la ambigüedad, y esto te lo digo sin segundas, todo lo que queda es una colección de momentos interrumpidos por el trámite amargo de la elección. Es en ese instante cuando tu deseo ilimitado hace que rechaces lo que te ofrecen y luches inútilmente por conseguir aquello que te ha sido explicitamente negado. Si ya has descubierto el truco de las afirmaciones negativas y las promesas sin vuelta, es mejor girarse y desaparecer antes que quedarse a decir sandeces que ya no cambian nada. Además, eres un aries y hay cosas dentro de ti que no puedes controlar, así que mejor no dar la oportunidad de que se manifiesten.
- Vecino, no me venga ahora con mandangas del horóscopo
- Tu abuelo era igual
- Así le fue, toda la vida atormentado
- Chaval, tu abuelo era un hombre de una pieza
- Usted sí que es un pieza...
- Y tú un aries, acéptalo -insistió-

Acto seguido lanzó un silbido al perro mientras cruzaba el umbral hacia el sol de la mañana, dejándome sólo en la oscuridad del portal, ponderando sus palabras. Cada vez estoy más convencido de que mis conversaciones se escuchan por el patio de luces.

* * * *

según el prestigioso doctor Martínez de la Olla...

para conquistar a un aries hay que tener en cuenta que en el amor su lema es "todo o nada", no es persona de estrategias muy complicadas, no le gusta tener que perseguir ni sentirse perseguido... es probable que su corazón suspire precisamente por quien considera más lejos de su alcance

a la hora de seducir a un aries hay que tener en cuenta su carácter impulsivo: suele hacer primero y pensar después... el aries tiene una líbido sexual alta y ama con gran pasión, tanto que a veces se equivoca en sus primeras relaciones y le cuesta ser fiel o encontrar el amor de su vida

es fácil ofender a un aries, y cuando se siente ofendido es difícil hacer las paces con él



miércoles, marzo 19, 2008

se ha declarado la paz

el capitán fonzollo mira ansioso hacia un lado, y le caen las collejas por el otro... después de meses de hostilidades en el entorno diario de subsistencia (trabajo), parece que la razón ha llegado al río y la sangre de los machos beligerantes comienza a enfriarse... con palabras medidas y elogios recatados me dicen por el oído derecho (el malo) que todo es rosa y que los pajaritos cantan... el problema (siempre hay uno) está en que no hay sensación de victoria, ese "¡toma ya!" que hace tiempo pensabas restregarles por la cara: es como cuando crees que comprando la ciclostatic te pondrás a hacer deporte, y luego la tienes muerta de risa un año antes de bajarla al contenedor... ¿y ahora qué, motivación renovada? me parto de la risa ¿vocación redescubierta? seamos serios, que esto es un banco... ¿qué te queda cuando te ofrecen un mundo de caramelos, y tú eres diabético? está claro: ¡¡¡HUIR!!! apretar eject, cual mariposa descapullada abandonando el país de los gusanos... destino desconocido, compañía menos, puerta de embarque ya se verá, retraso varios años... de momento estoy camino del aeropuerto, sorteando socavones y el tren todavía se mueve

y de mientras, ni un susurro por la izquierda... se ha declarado la paz y al capitán fonzollo empieza a faltarle un poco de bronca... la primavera se manifiesta desde ya con la confusión habitual, despertando su alergia a la indecisión, pero también curando su tortícolis emocional... con los ojos medio cerrados, el capitán se asoma al solecito del balcón y deja que el exceso de luz engrase su máquina de hacer cosas... en plena fotosíntesis mental visualiza un grupo de patinadoras que tocan la mandolina y cantan en portugués

martes, febrero 05, 2008

cagadas y cagaditas (I)

No ha tardado mucho el capitán fonzollo en darle al señor rodilla material abundante para ser crucificado. El sábado estaba invitado a dos celebraciones encantadoras pero que compartían características funestas: ser consecutivas en el tiempo, y estar abundántemente provistas de alcohol. Con estas premisas, sólo un milagro o una iluminación divina urgente podían salvar al capitán. Pero como todo el mundo sabe, dios no existe, y no pasó ninguna de las dos cosas. Ocurrió que el vinito se lo llevó de la mano hacia otra dimensión, en la que había gente que sonreía y otra que no tanto. Luego dijo "Diego" pero quería decir "Rodrigo", y empezó a trafucarse con los gestos y las palabras, y Diego y Rodrigo se hartaron de tanta torpeza e indecisión. Luego ya los recuerdos se apagan. Lo peor de todo es que, con cámaras ocultas en los baños, el guardarropía y el balconcillo del Apolo, el señor rodilla lo captó todo en cinemascope.

Pronto llegará el chantaje.

Con el tiempo, uno identifica los problemas. De confianza principalmente, por no atreverse a llamar a las cosas por su nombre. A veces claro, porque otras veces los nombres y hasta algún improperio salen con una facilidad que desconcierta al pobre interlocutor de turno. Esto suele pasar más frecuentemente en el entorno diario de subsistencia ("trabajo"). De algún modo hay que canalizar esa energía que se desperdicia en un sitio, hacia menesteres más provechosos.

El capitán fonzollo decidió que al día siguiente le haría una visita al vecino, porque necesitaba que alguien le recordara cúal era su lugar en el mundo. Cerró los ojos, apagó la luz, y se durmió pensando en lo mucho que odiaba los martes.

domingo, febrero 03, 2008

onanismo dominical

a veces me pregunto el por qué de tu retraso, dónde te habrás metido, si será un parón eléctrico la causa de la incomunicación que te impide avisarme de que todo está bien... no acierto a calmarme y subo y bajo por las paredes dejándolas perdidas de pisadas, las mismas paredes que me cuentan historias que ya he oído antes y no quiero escuchar más... tengo ganas de recriminarte defectos que no conozco y que en el fondo me encantan... no hay manera de saber lo que nos espera, pero esperando enfurezco y se me hace grande la espera, y aunque no importa, no se me ocurre nada más importante