S I N S E N T I D O S S I N C R I T E R I O

todo es mentira excepto lo que no queremos ver

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martes, septiembre 30, 2008

tocarle las tetas a la vida

Justo al entrar en el viraje las ruedas chillan en voz bajita para pedirme un pequeño ángulo de corrección. El retrovisor enmarca una sonrisa, una mueca de aprobación, un camino a redescubrir y el cielo poniéndole fondo. Vaya foto. Tengo ganas de llegar y no hacer nada. Creo que voy a perderme por las curvas de tu espalda, y chocaré contigo y haremos un parte bastante amistoso. No se lo va a creer agente... De fondo suena aquella canción y precede a otra que, inevitablemente, también es aquella canción. No te quejes de la vida mi capitán, que me da la risa. La cena estaba deliciosa, el regusto del vino me templa la cara y tus ojos me deletrean la sentencia de mi perdición. Cuántos buenos momentos y mañana amanece entre gritos de celebración. Han venido todos, la fiesta puede empezar. Vaya resaca. Tómate un respiro y vete a trabajar, no sea que te olvides de poner las cosas en perspectiva. A lo mejor te dan la noticia que nunca pensaste escuchar. ¿Y ahora qué? Deprisa deprisa, quiero salir del barullo y marcharme a ese otro hormiguero donde la reina eres tú. ¿Te gustan estos acordes? Los he compuesto para mí, pero a ti te hecho un disco entero. Suena el teléfono. Mi médico dice que tengo un empacho. ¿Lo vas a coger? Yo lo que tengo es algo muy claro. Hay que darse prisa, no quieres llegar tarde pero cuidado con los radares. ¿A qué hora es el avión? Nada que declarar, ya está todo declarado. Se ha declarado un incendio, y aquí nadie lo quiere apagar. Estamos en el aire...

sábado, septiembre 27, 2008

cuerpo a tierra

reagrupamiento... ¿estamos todos? no, claro que no... han caído unos cuantos, pero aquí andamos recomponiendo el grupo, mis fantasmas y yo, sólos en la penumbra a la que nos ha conducido el miedo... hoy me he quedado en mi hogar para que su nombre cobre sentido, porque lo necesito, y me olvido de relojes y teléfonos para acurrucarme en una esquina a solas con el monstruo... no hay como pararse a pensar para encontrar la manera de vencerlo desde dentro, endureciendo el gesto en un acto instintivo de conservación... aprecio la belleza del sol, oculto en la sombra de mi habitación, y lamento que a veces me haya cegado hasta el umbral de la estupidez, mais ça c'est la vie mes amis, prueba y error en un bucle insaciable destinado a hacerme aprender a ostias, demostrando cuán necesaria es la violencia en estos casos... la incógnita de lo que está por suceder hace que me sienta como viajero en un tren, ajeno a lo que hay por delante y mareado por cómo se mueve lo que veo hacia los lados, asustado e impaciente por lo mucho que me cuesta llegar... soy un pasajero, todo es pasajero... cuando consiga dejar de sentirme como un verbo sin conjugar, voy a salir a la calle a reír y beber y bailar, y dejar de esperar para ir a buscar, y sacudirme la indefinición, y reírme de los guapos porque ellos no pueden sufrir, y reírme de los feos y que ellos se rían de mí, y olvidarme de lo literal, y meterle mano a la vida porque es una zalamera y lo está deseando

miércoles, septiembre 17, 2008

la maté porque era mía

Descubro en la prensa la iniciativa de un colectivo de jóvenes profesionales con residencia en barcelona, consistente en la publicación y difusión simultánea de un libro (habrá que ver dónde) y un vídeo (en youtube) bajo el título de "odio barcelona". A mí, que llevo odiando barcelona desde hace ya algún tiempo, se me ha revuelto un poco la conciencia al ver tanta explicitud sobre un tema que me produce confusión y contradicción. Casi que me he cabreado un poco y todo, al ver vapuleada de un modo tan violento la ciudad en la que vivo desde que el siglo es siglo. Un poco como cuando alguien se mete con tu hermana (es un decir) y tú comienzas a echar espuma por la boca al grito de "¡¡a esa zorra sólo la insulto yo..!!". Algunos dirán que es un signo inequívoco de que la quiero (a mi hermana no, a barcelona), lo cual es probable: todo el mundo sabe que amar y odiar no son excluyentes, sino complementarios. Es cierto que la ciudad se ha prostituído al turismo y que cada vez da más pena salir, que los precios son pornográficos y que todo lo bueno está prohibido, pero seamos realistas: cuando se mantiene a un mismo partido en el gobierno durante treinta años no se puede esperar otra cosa. Yo prefiero, hoy, interrumpir un poco este cansancio camuflado de odio, y acordarme de aquel niño alucinado que descubría el mercat de sant antoni de la mano de su padre un domingo de privamera, con los carromatos roñosos y la humedad del papel viejo abrumando sus sentidos. Al fin y al cabo, eso es lo que me viene a la mente cuando paseo bajo el toldo verde y los viejos arcos de metal, cada día, aquí al lado, en mi barrio.



jueves, agosto 28, 2008

tónica schweppes

La edad perfecta es aquella en la que no te importa lo que opinen de tu edad, aquella en la que ya no te sientes indestructible, ni crees que no has hecho nada ni que está todo por hacer. En la edad perfecta eres humilde para no ir dando lecciones, y orgulloso para no aceptar lo que te viene dado. En la edad perfecta, escuchas antes de hablar pero eres dueño de tus opiniones. En la edad perfecta no haces las cosas de cualquier manera: perfeccionas el método. No se aceptan imitaciones cuando se tiene la edad perfecta. Y lo mejor de todo, la edad perfecta no coincide con un número concreto de años, porque es un estado mental.

lunes, junio 16, 2008

cambios salvajes de humor

Otro lunes más. Qué sueño. ¿El cielo? No lo sabe ni él. Tengo sal en los labios, regalo del mar en tu piel. Hay calor en las paredes y sólo me enfría el agua de la ducha. La camiseta me la pongo del revés y voy enseñando las costuras, mis costuras. En la calle el aire me envuelve con el húmedo olor de la incertidumbre. No hay manera de encontrar esa canción que tanto necesito, de las pocas que canto pensando sólo en mí. Mis ojos se ocultan para evitar cualquier tipo de interacción. Esquivo personas, mientras resuenan palabras contradictorias en mi cabeza y se me olvida esquivar. Perdón. Después, vacío en el tiempo. Estoy inconsciente y la vida se escapa por la ventana. ¿El cielo? Saturado de azul. A veces leo historias y recuerdo lo que pasará y sonrío mientras va cambiando el color del cristal con el que pienso. A mediodía cumplo obligaciones con mi cuerpo. El cielo cada vez se parece más a mí. La tarde es una farsa, el lento suplicio de la inactividad. ¿Qué hago yo aquí?. De vez en cuando escribo, pero generalmente me puede la certeza de mis dudas. De repente, el reloj se para y me convence de no darle más vueltas. Hay que salir. Mis pasos se apresuran y a medida que oscurece noto más fuertemente las ondas de tu presencia cruzando el aire hasta mí. Se me emociona el ansia. Se me hace imposible entender el idioma en que está escrito el futuro.

viernes, mayo 30, 2008

el todo por el todo

tuve un profesora que me intentó enseñar a no hundirme con el peso de mis frases, al poco de empezar a leerme dio con la palabra de la que más abuso: ¡"todo"! nos ha jodido... pues claro, me puede la impaciencia

todo, adverbio de ansiedad
repetición excesiva que lastra mi relato
todo es mejor si dejo que la historia coma de mi mano
todo no vale, hay que fomentar la incompletencia
todo es palabra como amistad, que de puro exigente se convierte en lastre
hasta el rabo, todo es todo
estoy huyendo del tiempo a todas horas
se me hace enorme la elección entre todos los destinos
todavía creo que no está todo perdido
si no tengo todo, es un error creer que no hay nada
es infinita la belleza de las cosas inacabadas
es bella la historia en la que todo está por suceder


lunes, mayo 26, 2008

momento tonto de felicidad en la cocina


primero caos, y después orden: meses de orden, orden milimétrico, simétrico, prusiano... meses pensando que ya estaba bien un poco de orden, y luego el silencio... el orden aburre... más meses, pensando que no importaría un poco de desorden, pero mi desorden no vale, porque no es más que una deconstrucción del orden previamente establecido... hace falta un desorden diferente, otro orden, un no-orden, un delicioso ejemplo de amontonamiento

viernes, mayo 16, 2008

vocaciones en el mar

El otro día vino un señor americano a la oficina del capitán fonzollo, como nuevo responsable de gestionar el patético entramado de obsoletas aplicaciones informáticas que le toca sufrir cada día. El capitán no es un hacker pero ha visto algo de mundo, y sabe cuando un programa es una mierda. Hace ya algún tiempo que le viene explicando a la jerarquía lo que de verdad haría falta para que la cosa rule, pero los yanquis tienen esa extraña manera de darte la razón y al mismo tiempo no hacerte ni puto caso. Ahora resulta que aparece este colega y se pone a decir exactamente lo mismo. Vaya por dios. La diferencia es que si lo dice él, el rebaño escucha. Otra diferencia fundamental: lo que para este triunfador del mundo libre es un "reto", una "oportunidad de mejorar" y una muestra de nuestra "visión de negocio", para el capitán fonzollo es una vergonzosa declaración de mediocridad, una mamarrachada, una boñiga pinchada en un palo. La discrepancia es puramente vocacional, lo reconozco, y para bien o para mal uno no vale para esto. Señores, yo desisto, cualquier otra cosa estaré en mi mesa de 9 a 6. Paso de vuestro culo, si queréis arreglar algo empezad por pegaros un tiro (sorry).

Al salir por la tarde el capitán estaba algo melancólico y con aire ausente echó a andar calle abajo. Caminó un buen rato, y cuando llegó al puerto caminó un poco más, hasta aparecer en un lugar donde no había barcos ni playa, tan sólo rocas y olas. Se puso a observar el infinito con los ojos vidriosos, preguntándose dónde coño estaría su vocación. De algún modo notó cómo la oscura inmensidad del agua aliviaba el sentimiento de impotencia por estar desperdiciando su vida. "Y sin embargo mira el mar...". El mar crea su propio horizonte, por eso es inmune al tiempo y dueño de su destino. El mar es anchura, amplitud, y cada gota puede mirar al otro lado desde una perspectiva diferente. Las personas somos a menudo estrechas de miras, y vamos con la vista clavada en el suelo siguiendo una línea que alguien trazó previamente, alguien no necesariamente más listo, alguien que simplemente llegó antes. El horizonte guarda la llave que libera las ideas cautivas de nuestra mente obtusa y atrofiada, pero nosotros seguimos bajando la cabeza, buscando respuestas prefabricadas bajo nuestros pies, por miedo a que ya no estén allí si empezamos a caminar. Por miedo a necesitar de nosotros mismos para encontrar el camino que no duele.


viernes, mayo 09, 2008

una tarde de perros

Hoy es viernes y afuera esta cayendo la del pulpo. Con todas mis fuerzas estoy deseando que esto signifique un fin de semana de cálida y gustosa reclusión. Estará bien hacer un concierto esta noche, de esos pequeños y húmedos que tanto me gustan, pero luego intentaré que todo apunte a la cama. Quiero dormir, despertar, dar vueltas y volver a dormir. Quiero peliculismo y tostadas con salmón. Quiero chocar en la puerta del baño. Quiero amontonarme tan ricamente. En días como hoy, totalmente abrumado por la hecatombe informática que asola mi oficina y que me impide producir riqueza para los dueños de mi tiempo, me pongo a reflexionar. Sin ningún orden, estirando del hilo de mi barullo mental para ver qué sale. Pienso en ti, en ti, y también en ti. Y tú, sí tú, no te hagas el sueco. Pienso en todos vosotros, un montón de "tis" cada uno con vuestra película, con nuestro bagaje. Cada uno con la suya. Veo un grupito de luces de distintos colores. Veo las luces moviéndose en distintas direcciones. Pego otra calada y... es coña. Recuerdo la época en que era obligado que todas nuestras luces parpadearan al unísono, cambiando de color al mismo tiempo. Era una coreografía hermosa, y nosotros bastante ingénuos. Ahora sé que es mucho más bonito que difieran, diverjan, divaguen y luego vuelvan y lo cuenten y todo esté bien. A veces cuesta un poco. Querer a alguien no es impedir, es desajustarse sabiendo dónde está el resorte que nos hace encontrarnos de nuevo. No es que no te haga caso, es que a veces no me entero. Y tú, no es que no me entere, es que me descontrolo. Para evitarlo busco desde hace tiempo a alguien que me libere, encuentro una luz y le pregunto "¿quieres ser tú...?". Pero aunque me liberes, ¿qué haré cuando ya no estés? Vuelvo al punto de encuentro, con menos respuestas y más dudas y un cacao mental de campeonato.

sábado, abril 19, 2008

de un país en llamas

a veces siento la sequía de las palabras y busco referencias e imagino sentencias cuando una simple confesión daría el pego... pienso en cualquier cosa, por ejemplo, cómo molan los momentos que suceden justo después de lo que hemos esperado que ocurra, como esa maravillosa resaca que no te deja parar de bailar, o lo bonitas que me parecen las palmeras después de hacer el amor, pateando latas imaginarias por calles desiertas que huelen a sal... pienso en más cosas... idealizar años, sonoridades numéricas que evocan sensaciones con las que no necesariamente se corresponden... mil novecientos ochenta y seis, me suena a playa, fiestas al amanecer, gafas de sol, camisas de flores y chicas bebiendo batidos de piña... ¿será la música? casi siempre es la música... la ventana abierta confirma las vibraciones interiores, y con traje de lino blanco y sombrero de paja me lanzo rambla abajo, cazando miradas e imaginando veladas sin palabras en las que los ojos me delatan y confiesan lo mucho que te espero... adelante con los buenos momentos, ¿se habrá terminado el deshielo? porque yo quiero un último gin-tonic

de mientras, radio futura me trae los sonidos del verano...

"sentí un calor interior, no sé si perdí la razón
me fui desnudo tras el resplandor
de otra ciudad... oye el rumor, es como el mar...
sube la marea como un buen nadador
aprovecha la uooooola...
¡quizá..! mi alma es un frasco vacío
pero mi cuerpo es un río..."


viernes, abril 04, 2008

ese pedazo de onda (rap)

la buena onda es descarada y cachonda, te pega una colleja, te achanta las orejas, te mete la mano, te limpia los sapos de la boca y aunque pienses barro te hace escupir flores y palabras de mil amores, y provoca sordera selecta que esquiva respuestas impertinentes y se fija en la calle y en la gente, y en el sol de primavera que desnuda a las chicas por las aceras, todas altas y esbeltas, perfectas y bien puestas, sonriendo a los abuelos y dejando un rastro de rosas por el suelo, robando el brillo del cielo y usándolo de anzuelo para noctámbulos despistados que roban fruta del mercado y cantan desafinado para desespere del urbano que tira de silbato mientras doblan la esquina y se descojonan un rato y piropean a las vecinas que miran desde el patio... la buena onda se desparrama por la rambla y en vez de agredecimientos lanza desafíos, a ver quién no se atreve a no intentar no equivocarse la próxima vez, qué le va a hacer la buena onda si por saludar al tendido se equivoca de rotonda y coge un desvío hacia el bar equivocado, que no hay bares malos mientras todos los borrachos estén acompañados... la buena onda es mirar al teléfono antes de que suene, que te inunde de mensajes que relativicen el viernes, cuando corren los minutos de siete en siete y al anochecer se paran y juegan a ignorar la urgencia de tu mirada... la buena onda es dar excusas atropelladas, ofrecer la otra mejilla y que te la besen, que no hagan leña y si alguien se empeña dejar que se desestrese, y de mientras que las viejecitas se embelesen con tus besos de caballero decadente, y de vuelta a la gente y a las chicas y a las flores, olvidadas en su maceta, rescatadas por los pelos de entre coladas y batallas de caramelos



jueves, febrero 07, 2008

cagadas y cagaditas (y II)

Bajé a eso de las nueve a casa del vecino. La excusa era pagar los tres meses atrasados de escalera que le debía a su mujer. La muy embaucadora me invitó enseguida a unos buñuelos que daban la hora. ¿Cómo hace semejante arpía para cocinar cosas tan ricas? Es algo que me sobrepasa. Un momento. ¡Qué ejemplo más claro de alguien que canaliza energía negativa para cosas positivas! Pensé en una retirada apresurada para reflexionar sobre esta mini-revelación cuanto antes, pero luego me llegó el aroma de sofrito con champiñones frescos y supe que iba a cenar con el viejo.

El vecino me recibió en el salón, con una copa de brandy en la mano. Llevaba una bata horterísima de color granate, y estaba en pantuflas. A mí me preparó un Campari porque hace ya tiempo que me tiene calado. Yo observé de reojo los aparatos electrónicos que se concentraban cerca de la ventana, pero no me arranqué a preguntar nada porque en el fondo ya conocía el percal. Charlamos un rato mientras llegaba la cena. Me vio pensativo y como siempre fue directo al grano:
- ¿Por qué te comes tanto la cabeza, chaval? No hay nada tan grave como a ti te parece, las cosas son mucho más sencillas
- Mire vecino, a mi lo que me fastidia...
- Espera, quiero que veas algo
Con su mano arrugada y peluda sacó un pequeño bulto negro del bolsillo de la bata. Parecía una radio portátil, pero tan minúscula que hubiera sido imposible de manejar
- ¿Sabes qué es?
- Pues mire, no
- Esto es un mini-hd, un soporte digital de gran capacidad. Fabricación coreana
- ¿Del sur o del norte?
- No seas impertinente, chaval
Me pasó el brazo por el hombro y me apartó un poco de la puerta.
- Podríamos ponerlo pero no quiero que mi mujer se escandalice. Básicamente eres tú en una discoteca el otro sábado, y es la única copia.
Me quedé de piedra.
- Pero... vecino... ¿cómo lo ha conseguido?
- ¿Tú te crees que nos pegamos 40 años de guerra fría comiéndonos los mocos? No fue difícil convencer a los del Apolo

No sé cómo haría el viejo para birlársela al señor rodilla, pero sentí un alivio enorme. Vaya subidón. Hacía tiempo que no me sentía tan de puta madre. Bueno, desde el sábado...

Justo en ese momento entró la bruja por la puerta con una fuente enorme, que aunque tapada no podía contener los fantásticos efluvios del interior. Nos sentamos a la mesa y el vecino abrió una botella de buen tinto. Ella destapó la bandeja y un corderito de aspecto tiernísimo se desacía en una base de patata, cebolla pochada, champiñones, ajo y tomillo. Nos pusimos a hablar de la familia, y por un rato se me fueron las preocupaciones.

Al acabar de cenar mi humor había cambiado por completo, y tenía la moral por las nubes. La mujer del vecino nos empujó hacia el sofá porque quería sitio para recoger tranquilamente. Yo lo veía todo más claro, y así se lo dije al viejo mientras él se restregaba un cohiba por las narices:
- Vecino, yo realmente creo que la gente no está todo el día repensando en lo que los demás hacen o dejan de hacer, no tienen tiempo
- Exacto
- Y tampoco tienen tiempo ni ganas de juzgar a las personas, porque en el fondo quien te quiere no te juzga y si lo hace, seguramente no te quiere tanto y da igual que te juzque y que se pierda
- Yo de ti estaría tranquilo
- Sí, la verdad es que me siento mejor
- El cordero también ayuda

Era medianoche, se me hacía tarde. El vecino me acompañó a la puerta y por encima del hombro me despedí de su mujer. Cuando estábamos en el umbral, me agarró del brazo y bajó la voz:
- Chaval, hay una cosa que debes saber: lo que te he enseñado antes, era una caja de juanolas. No tengo la grabación de lo que hiciste o dejaste de hacer el sábado. Pero eso no cambia ni una coma de lo que tú mismo te acabas de decir. ¿Estamos?
- ...
- ¿Estamos o no?
- Claro, vecino


jueves, enero 17, 2008

al mal tiempo...


estaba listo para el incendio
pero el fuego no se presentó

martes, enero 15, 2008

diario de babel, jornada primera

bueno hoy es el día... vaya nervios... no sé por qué, seguro que son todos majísimos, y me lo paso teta... siempre me pongo nervioso sin motivo, vaya calamidad... ¡¡pero basta!! no adelantes acontecimientos y deja que la cosa fluya... ¿es esta la calle? sí, esta es... menos mal que he venido con tiempo... mira, un bar justo al lado y parece agradable, voy a tomarme la cervecilla del miedo... hola-una-caña-por-favor, gracias-qué-te-debo, aquí tienes, a ti a ti... ufff necesitaba un trago... bueno tranquilo, ni que fuera una entrevista o una cita... hmmm vaya camarera más guapa, me gusta la forma de sus ojos... ¡¡¡chssst!! ¡¡nene, ostia!! a lo que estamos... ¿y la libreta? ah sí, la acabo de comprar... ¿quien me habrá mandado a mí cogerla amarilla? como si no hubiera colores bonitos para una libreta... bueno, nada contra el amarillo eh? si de hecho me gusta bastante: mis calzoncillos de la suerte son amarillos, y aquellas viejas zapatillas de guerra jaja... ¿dónde estarán? hace tiempo que no me las pongo, cuando pegó el rollo kill bill se pusieron de moda y ya no me molaban tanto, pero eran super cañeras... ay, si esas zapatillas hablaran... ¡¡mierda, las 7!! ¡¡adiós adiós!! las que tú tienes guapa...