
S I N S E N T I D O S S I N C R I T E R I O
todo es mentira excepto lo que no queremos ver
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jueves, julio 17, 2008
chiquilladas
Cuando me quise dar cuenta las dos ruedas ya estaban en el aire, y volaba. Le había dado demasiado fuerte a los pedales por miedo a quedarme corto, y el exceso de velocidad me había catapultado hacia la rampa. Mi suerte dependía ahora de su ángulo de inclinación, longitud e irregularidades, todos ellos factores fuera de mi control. Nada más despegar me asusté, y apreté con fuerza los frenos sin acordarme de que algunas cosas se vuelven inservibles al perder el contacto con el suelo. Pero el salto era bueno y gané altura, aunque no controlaba el destino de mi vuelo. En un breve instante de ingravidez se me pasaron por la cabeza recuerdos de pantalones rotos, rodillas ensangrentadas y orgullos heridos, recuerdos de hierros torcidos y de las muchas bicicletas que hubo que tirar cuando ya no había por donde soldarlas. Pero mi furia y yo queríamos volar, y lo que pasara hasta conseguirlo era tan sólo el trámite insoportable de la impaciencia. Sintiendo el aire en la cara, me agarré lo más fuerte que pude a las manetas de goma, y junté las piernas para intentar colocar el peso alrededor de la barra central. Pareciera que los segundos se eternizaran en lo inevitable de la fuerza ascendente. Cuando sentí que volaba cerré los ojos, elevándome con ganas ciegas hacia el sueño de no aterrizar.
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viernes, enero 18, 2008
mugalari
el vecino me cogió el otro día por banda y me invitó a pasar a su casa a tomar un té con pastas. "qué tal te va, chaval", me dijo con su voz grave y arenosa. desde siempre me llama "chaval", ajeno al leve pero imparable desgaste de mi rostro. supongo que para sus ojos siempre seré aquel pingajo desgarbado de pelo revuelto y pantalones cortos
- haces cara de cansado
- ¿yo? bueno, el trabajo ya se sabe...
- ¿seguro?
- ...
- nada nada, me habrá parecido a mí
el vecino no pasaba una, y si alguna vez se despistaba ya estaba la bruja de su mujer para ponerle al corriente de todo. tampoco llevó el tema más lejos, y yo sin palabras se lo agradecí
entre sorbo y sorbo me contó una de sus batallitas... resulta que el vecino tiene un pasado de mugalari por los montes de navarra, pasando maquis y material por la frontera inmediatamente después de la guerra. yo ya sabía que era en esa época cuando había conocido a mi abuelo, pero hasta ahora nadie me había explicado en qué circunstancias
- al abrigo de la luna, los helechos y las hayas -relataba-, y con la tokarev automática bien a mano, yo me afanaba, junto con un pequeño grupo enviado expresamente desde moscú, en mantener abastecidos a los maltrechos milicianos que habían decidido que aún valía la pena luchar por su tierra y sus ideas. la recompensa era escasa, y con los civiles encabronados sonsacando, patrullando senderos, peinando hayedos y registrando caseríos, el riesgo era enorme...
pero el vecino creía en lo que hacía, y ante todo se debía al partido
sin decírmelo con todas las letras, me dio a entender que mi abuelo también estaba en el ajo, y aunque yo esto ya me lo olía, siempre viene bien que te lo confirmen. incluso me contó cómo una vez, cerca de almándoz, se salvó por los pelos de caer en un control gracias a que el bueno de mi abuelo le convenció de no usar aquel día el camino viejo de la cantera, que tan bien les había servido durante meses, porque alguien del pueblo se había ido de la lengua. en ese momento, con la emoción del recuerdo brillando en sus ojos, hasta me resultó entrañable, lo cual quiere decir mucho si se lo conoce
ya luego las cosas se pusieron más feas, y finalmente él y sus compañeros tuvieron que aceptar que la lucha estaba perdida. otra guerra los esperaba. en esa tuvieron más éxito, pero el objetivo, según él, ya no era tan noble
-pasamos de luchar por la libertad, a luchar por una idea deformada que ya no significaba nada para nosotros
- sabes chaval -me dijo-, a veces las cosas no salen como uno quiere, y nos gustaría juntar trozos de distintas experiencias para componer un pasado perfecto que, claro está, nos habría dado un presente esplendoroso
- y usted que lo diga, vecino
- pero el pasado perfecto sólo existe en los libros de gramática
- ya...
- haces cara de cansado
- ¿yo? bueno, el trabajo ya se sabe...
- ¿seguro?
- ...
- nada nada, me habrá parecido a mí
el vecino no pasaba una, y si alguna vez se despistaba ya estaba la bruja de su mujer para ponerle al corriente de todo. tampoco llevó el tema más lejos, y yo sin palabras se lo agradecí
entre sorbo y sorbo me contó una de sus batallitas... resulta que el vecino tiene un pasado de mugalari por los montes de navarra, pasando maquis y material por la frontera inmediatamente después de la guerra. yo ya sabía que era en esa época cuando había conocido a mi abuelo, pero hasta ahora nadie me había explicado en qué circunstancias
- al abrigo de la luna, los helechos y las hayas -relataba-, y con la tokarev automática bien a mano, yo me afanaba, junto con un pequeño grupo enviado expresamente desde moscú, en mantener abastecidos a los maltrechos milicianos que habían decidido que aún valía la pena luchar por su tierra y sus ideas. la recompensa era escasa, y con los civiles encabronados sonsacando, patrullando senderos, peinando hayedos y registrando caseríos, el riesgo era enorme...
pero el vecino creía en lo que hacía, y ante todo se debía al partido
sin decírmelo con todas las letras, me dio a entender que mi abuelo también estaba en el ajo, y aunque yo esto ya me lo olía, siempre viene bien que te lo confirmen. incluso me contó cómo una vez, cerca de almándoz, se salvó por los pelos de caer en un control gracias a que el bueno de mi abuelo le convenció de no usar aquel día el camino viejo de la cantera, que tan bien les había servido durante meses, porque alguien del pueblo se había ido de la lengua. en ese momento, con la emoción del recuerdo brillando en sus ojos, hasta me resultó entrañable, lo cual quiere decir mucho si se lo conoce
ya luego las cosas se pusieron más feas, y finalmente él y sus compañeros tuvieron que aceptar que la lucha estaba perdida. otra guerra los esperaba. en esa tuvieron más éxito, pero el objetivo, según él, ya no era tan noble
-pasamos de luchar por la libertad, a luchar por una idea deformada que ya no significaba nada para nosotros
- sabes chaval -me dijo-, a veces las cosas no salen como uno quiere, y nos gustaría juntar trozos de distintas experiencias para componer un pasado perfecto que, claro está, nos habría dado un presente esplendoroso
- y usted que lo diga, vecino
- pero el pasado perfecto sólo existe en los libros de gramática
- ya...
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