todo es mentira excepto lo que no queremos ver
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Oye campeón, que te estoy mirando. Pues más te vale. Sí, ya he tomado. No, no quiero más. Cosas mías. A ti tampoco te sienta bien esa camisa. Sí, ya sé quién pincha. Sí. Sí. Qué sí. Yo también. Sí. Vale, pues yo tampoco. Nada nada, tú tranquilo. No te preocupes, desde aquí veo bien. No hace falta. Te agradezco pero no. No. He dicho qué no, ostia. Y qué quieres. Pues anda que tú. Eso ya me lo has contado. Te repites más que un loro. Vale, vale, ya te pillo. Loro de mierda. ¿Tú y cuantos más? Sí, claro. Me parece estupendo. De acuerdo, ves empezando. Ningún problema, cuando llegues me avisas. ¿Por qué lo preguntas? Si sólo fuera yo... Ya. Bueno, mejor para ti. No, no te vaya a dar algo. Por supuesto, de eso se trata. Yo te ayudo. De verdad, eres un tío muy majo. Sobre todo cuando te callas. ¿Por qué no te callas? Te sentará bien. ¿Ah sí? Pues mejor me lo pones. Esas cosas luego son jodidas. Ya se sabe, si el médico lo dice... Vale, pues me alegro. ¿En serio? Ya te digo. No te preocupes, lo haré. El olor me recordará a ti. Pensaré en la tuya todo el tiempo. Ahora mismo voy. Ostia, pues estaría bien. Vale, nos llamamos. No te dejes el bozal. Yo más. Nos vemos allí. Sí, tu madre también. Adiós. Gilipollas.
Nota mental: "no presuponer, no todo el mundo es simpático"

de un año para otro, cambia el color del cristal y permanecen los destellos
Méritos
El pulpo tiene alojados en su cabeza tres corazones, dos de los cuales bombean sangre a las branquias y el tercero al resto del cuerpo. Cada tentáculo se maneja separadamente, gracias a un pequeño cerebrín que depende del principal. El tercer tentáculo es en realidad un órgano copulador que se introduce en la hembra y libera los espermatóforos. De todo lo anterior se deduce que el pene de un pulpo tiene su propio cerebro. El macho abandona a la hembra justo después de la fecundación. La hembra cuida de los huevos fecundados por un periodo aproximado de un mes, tiempo durante el cual se niega a comer. Al nacer los pulpitos, la madre muere por inanición. Los pulpos aprenden observando, por ejemplo para mimetizarse con formas de animales inofensivos y no ser detectados por su presa. Este conocimiento lo adquieren por sí solos, ya que nunca llegan a convivir con sus padres por los motivos ya explicados.
Consecuencias
Golpear el pulpo con saña contra una superficie dura, para ablandar nervio y carne. Cocerlo en una olla, preferentemente de cobre, introduciendo y sacando el animal varias veces del agua hirviendo con el objetivo de que no suelte la piel. Servir cortado a rodajas sobre un lecho de patata hervida, aliñado con sal gorda, aceite de oliva y pimentón.

el mejor concierto de 2008 so far (son varios jaja, lo digo por si acaso no hay duda para crearla)... condensación y gente apretujada, dos frontmen salvajes dispuestos a amontonarse el uno con el otro, además el del bigote se parecía al new orleans de la lancha de apocalypse now (lovely fgench)... esa impresión de que no se toman en serio a sí mismos ni a ti tampoco, de que se lo están pasando mejor que tú... este grupo tiene himnos de esos que nadie conoce pero todos reconocen, puñaladas instintivas, tonadas definitivas, os insto a escuchar "fairy stories" o "dirty hand" y decirme a la cara que el rock'n'roll ha muerto... pogo y mosh en las siete primeras filas, chicas del público bailando en el escenario, chicas del grupo bailando entre el público... no importa qué hicísteis anoche, y no sé dónde iremos mañana, pero sí dónde deberíais haber estado hoy: en apolo viendo a los BLACK LIPS, whatthefuck... primera canción post-concierto: stooges, "no fun to be alone...", ya te digo
ayer llamé al que no se entera, para ver qué tal el fin de semana... el grupo de su vida tocaba cerca y él se había ido en peregrinación detrás de ellos, como un auténtico mártir del pop... lo escuché apagado, había tristeza en su voz entrecortada... "madrid fue fantástico por lo salvaje", me dijo, "lisboa por darme sombra y luz, amor, ideas, esperanza y un objetivo claro" "y barcelona..." -aquí fue donde se hizo el silencio y casi noté el sonido de sus lágrimas- "...todo lo que hice o me pasó en estos cinco días, él lo iba cantando a la noche siguiente: fantasía, deseo, impotencia, miedo, maravillosa locura, trozos de vida, de nuestra vida, de la vida de miles de personas... uno piensa lo fácil que debe ser hablar de las cosas sencillas que le pasan a todo el mundo, pero hay que ponerse... cuando he tenido dudas por lo que hice ayer él me canta la respuesta, porque somos como hormigas chocando constatemente unas con otras sin tiempo para reflexionar, y la que puede salirse del barullo y observar desde fuera lo ve todo tan claro que te desarma..."
El que no se entera, el amigo musicófilo del capitán fonzollo, se había tomado la tarde del viernes libre para irse de potes con un viejo conocido que estaba de paso en la ciudad. Con la excusa de llevar a la abuela al hospital, le había devuelto a sus jefes la putada de haber tenido que trabajar el martes hasta las 9. "Así aprenderán", pensó.
El colega en cuestión era un ex-compañero de pensión en lo que él llamaba "los oscuros tiempos de la universidad". El que no se entera odiaba visceralmente la universidad y todo lo que representa, y le irritaba sobremanera que le recordaran a qué le debía el poder estar trabajando. "Ni que fuera una fiesta esto de trabajar", solía contestar. Para él había sido la universidad, y no la pubertad ni el heavy metal, el auténtico shock de la juventud, el lugar en el que sus inseguridades se multiplicaron por diez.
Y nadie le iba a convencer de lo contrario.
Después de un recorrido variopinto por los bares del centro, la tarde dio paso a la noche. Bien lubricados de alcohol, anduvieron rememorando batallas, hablando con putas y policías, y hasta les tiraron un cubo de agua en la calle del teatro por cantar a grito pelado. A las cinco de la mañana su colega inició la retirada, agradeciendo el paseo y alzando su gin-tonic a la salud de los viejos tiempos. El que no se entera se quedó sólo, aún con algo de dinero y justo al lado de la sala Atomic! "Qué bien" -pensó- "me voy a tomar la última y a echarle un ojo a las niñas".
El lugar no había cambiado: rock'n'roll y chicas guapas. Pidió el enésimo gin-tonic y descubrió con sorpresa que la camarera le hacía ojitos. Por educación sonrió, y ella se puso toda risueña. Luego se acercó un poco a la pista para otear los alrededores. En eso estaba cuando notó una mano en la espalda, y se volvió: era una chica muy mona que se comunicaba con él: "¡esto es tuyo!", le gritó por encima de la música. En la mano agitaba su cartera, ¡qué imbécil!, se la había dejado en la barra. En agradecimiento le invitó a una copa. De vuelta a la barra ya sabía que su nombre era Eva, y que había venido con una amiga que enseguida ligó y desapareció. Envalentonado por el alcohol le dijo: "¿y por qué no ibas a tener tú la misma suerte?". Ella rió, y al reír se puso aún más guapa. El comenzó a maquinar complots reproductores.
La misma camarera de hace un momento vino a atenderles. Cuando le vio con la chica la expresión le cambió. "Un gin-tonic para ella, por favor". Despechada, derramó casi toda la tónica al servir. Sin borrar la sonrisa, Eva se volvió hacia él y tocándole el brazo dijo: "qué camisa más bonita...". La camarera estaba a punto de saltar la barra. En un destello de lucidez el que no se entera recordó que nada gusta más a una mujer que dar envidia a otra mujer. Bebió media copa del tirón y sin decir nada se abalanzó hacia la escalera.
Cuando entró en casa ya había amanecido. Agotado, fue directo al dormitorio y en la penumbra notó como su novia se despertaba al sentirle llegar. A ella le dolía la tripa y por eso había dicho que se quedaba en casa. Entre estiramientos perezosos alcanzó a tocarle el pelo cuando él se sentaba en la cama.
- ¿qué tal día hace, panchudo?
- no lo sé negrita
- ¿me has echado de menos?
- toda la noche
- mentiroso...