S I N S E N T I D O S S I N C R I T E R I O
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martes, julio 08, 2008
con la música a otra parte
jueves, junio 19, 2008
reivindicando a bon scott
lunes, junio 16, 2008
happy mondays
Entró al vagón, ocupó de pie el poco espacio libre, y notó el gélido chorro de aire acondicionado sobre su cabeza. ¿Por qué tenía que pasar frío en verano? La gente no entiende, la gente está loca. Aquello empezó a moverse. Al principio, el que no se entera adoraba los nuevos vagones: modernos, silenciosos, con su cabina transparente y sus cientos de lucecitas, pero ahora los odiaba por esa maldita luz fluorescente que torturaba sus ojos legañosos por las mañanas. El era un hombre-vampiro, un animal de penumbra. La vieja de al lado no paraba de darle golpecitos con el bolso, y los músculos del cuello se le tensaban por momentos. El trayecto hasta la estación central se hizo eterno. Al llegar, se adelantó dispuesto a salir el primero. Apertura. Al otro lado, un muro infranqueable de cuerpos ocupaba todo el ancho de la puerta. Sobre ellos, cabezas de pasmarote mirándole inmóviles. Pensó: "¿Qué queréis, que salga volando?". Los había jóvenes, viejos, blancas y negros. La mala educación no entiende de sexo, de edad ni de inmigración. Después de un momento de tensa espera, el que no se entera dio un pasó decidido al frente intentando hacerse lo más ancho posible, y pegó un buen empujón al menos a cuatro de los que le impedían el paso. El más bajito casi rueda por el suelo. Escuchó una serie de "¡eehhhhs!" y "¡halaaaaas!" tras de sí, y por primera vez aquella mañana perdió los nervios: "¿Y POR DONDE OSTIAS QUEREIS QUE SALGA, PANDILLA DE GILIPOLLAS?". Silencio.
El que no se entera dio media vuelta y echó a correr, porque renfe cuando llega a tiempo nunca espera. En la escalera mecánica, dos universitarias con claros signos de obesidad hablaban animadamente una al lado de la otra, ocupando todo el espacio con sus enormes culos. Decidió que esa mañana se iba a inflar a dar empujones... Al llegar arriba, giró apresuradamente la esquina y casi se cae al tropezar con un perro bastante fiero que empezó a ladrar dentro de su bozal. Al otro lado de la cuerda había un empleado de la compañía de transporte, fatídica maquinita en ristre. Intentó ignorarlo pero era demasiado tarde. "¿Me permites el billete?". Las gordinflonas no pudieron evitar una sonrisita asquerosa cuando pasaron a su lado y le vieron la cara.
martes, junio 03, 2008
festivaling

viernes, mayo 23, 2008
retazos de conversación
(email del que no se entera)
hola capitán,
hace días que no nos vemos, pero créeme si te digo que estoy compartiendo contigo felicidad en la distancia (a veces tan placentera como la felicidad presencial)... todo bien por el universo paralelo... estímulos de diversa procedencia me mantienen pensativo y/o ocupado la mayor parte del tiempo, incluso cuando estoy cumpliendo obligaciones contractuales, lo cual está bien porque aligera el peso de las horas insustanciales... precisamente el otro día me recordaron que lo malo tiene que dejar de ser malo y convertirse en "lo que pasa entre medias de lo bueno, lo financia y se le debería parecer en algo", y lo agradecí porque ya sabes que a veces no me entero y me pierdo en problemas que no lo son... por las noches estoy bastante comedido, lo cual augura tormenta inminente... hoy hablaba con el demente acerca de la diferencia entre salir y no entrar, en algún lugar debe andar la justa medida pero ya sabes que el equilibrio no es lo mío (creo que tardaron demasiado en quitarme las ruedecitas de la bici cuando era txiki)... ¿te acuerdas de mi prima la del pueblo? veinte añitos, el otro día me llama y me dice que ha discutido con el novio y que está pensando meterse a monja de clausura (lo que oyes), me faltó poco para chillarle... le dije: "habrá momentos de crisis en los que quieras borrarte del mundo, pero eso no compensa los muchos años de felicidad que te vas a chupar a cambio, niña tonta...", se lo dije de corazón, no es por anticlerical ni nada, aunque ya sabes que si me dan cuatro vinos y un fusil me sale la vena republicana y acabamos en el calabozo... hoy me encontré con tu vecino, se ríe de mi, dice que me ha visto por la calle y que siempre voy despendolado, andando, en bici, da igual, siempre a toda leche... yo pensaba: "si supiera que en mi cabeza todo es así...", tenías que ver cómo se descojonaba el viejo, dice que moriré de infarto, algo de razón lleva... en tema afectivo cuesta abajo y sin frenos, ya nos conocemos, voy agarrándome con las uñas donde puedo pero si la pendiente se prolonga no respondo... del resto de la chusma no sé gran cosa, si mi teoría de las partículas elástico-centrípetas se cumple deben estar todos bien... en fin nene, disfruta del cap de setmana, estaría bien chocar con alguien bailando en un bar y que fueras tú...
besos para ti y para ati
PD: ni se te ocurra ir al primavera sound sin avisarme
martes, enero 15, 2008
rock'n'roll
como si no hubiera cosas mejores en el mundo
siempre cuenta la historia de su viernes ideal, atardeciendo al final del verano... con una suave resaquilla de la noche anterior, pillar un breve chaparrón de camino al garito, cosa de tener que correr un poco y añadir más emoción... una vez allí, deshumedecer el cuerpo empapándose con la atmósfera tensa, casi explosiva, y ver las chispas en todas las miradas que se cruzan espectantes, y sentir la excitación voltáica que salta entre grupos de desconocidos, propagándose con haces de distinta frecuencia y tonalidad... las chicas van de faldita, medias y mucho maquillaje, los chicos de jean oscuro, sombrero y corbata raída... ellas lanzando miradas de ingenua maldad, ellos agitándose, bramando y erizando sus penachos de colores, mientras la noche adquiere el color de las grandes ocasiones y el alcohol va haciendo el resto... cuando la luz por fin se apaga, las almas de los presentes cogen aire... un zumbido reverberante, el universo que se detiene un segundo... acto seguido, la detonación incontrolada de electricidad saturando por todos los poros, orificios y rincones
yo le digo que es un sensacionalista y que no es para tanto, pero él ya no me escucha... está dando botes por el pasillo, al ritmo del millón de guitarras que suenan en su cabeza
